Restaurante Marídame cuenta con una ubicación privilegiada, a escasos metros de la Mezquita – Catedral. Quienes visiten el casco histórico cordobés pueden reponer fuerzas con platos y tapas de toda la vida y propios del sur. Ensaladilla de merluza con gambas y cebolla, risotto de setas, bolas de queso de cabra y verduras, rabo de toro desmigado sobre hueso de tuétano con aire cordobés y más de medio centenar de vinos nacionales diseñan una experiencia de excelso valor gastronómico. Para los más golosos, rinden homenaje a la tierra, con el pastel cordobés de cabello de ángel y helado de avellana o la mousse de chocolate con tejas de naranja.

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